La conexión a Internet móvil de alta velocidad peligra en España y Hungría

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Europa ha dado un tirón de orejas al Gobierno de España en materia tecnológica. No es el primero y no será el último. Con este gobierno y con el que venga después. La Comisión Europea ha dado un último aviso a dos Gobiernos, al español y al húngaro, antes de proceder a presentar una denuncia ante la justicia europea, para que garanticen la disponibilidad de frecuencias GSM para los nuevos servicios móviles, en especial, para Internet móvil de alta velocidad.

Existe una directiva europea sobre las frecuencias GSM que no se está cumpliendo en estos dos países. Y Bruselas ha perdido la paciencia. Tanto España como Hungría tienen que garantizar que la banda de frecuencias de 900 megahercios (MHz) pueda usarse para los servicios móviles rápidos.

Los países citados tienen, así, un plazo de dos meses para notificar las disposiciones adoptadas que persigan cumplir sus obligaciones con los ciudadanos y con el Gobierno central europeo. Si no lo hacen, la Comisión puede llevar a esos países al Tribunal de Justicia y solicitar que se les impongan multas. Esta directiva sobre la tecnología GSM tenía que haberse cumplido como muy tarde el 9 de mayo de 2010.

En opinión de la Comisión, la apertura de esta banda del espectro radioeléctrico a tecnologías de acceso más avanzadas, como el sistema universal de telecomunicaciones móviles (UMTS), constituye un elemento importante de los esfuerzos por fomentar un despliegue más rápido y amplio de los servicios de banda ancha inalámbricos.

Uno de los objetivos de la Unión Europea es, precisamente, que coexistan el sistema GSM (teléfonos móviles de segunda generación) y los sistemas UMTS (teléfonos de tercera generación que añaden una conexión de alta velocidad a Internet a los servicios telefónicos normales) en las frecuencias de 900 MHz. Al no haber adaptado la directiva, se les puede negar el acceso a los operadores de telefonía móvil de esos países a las radiofrecuencias de la banda de 900 MHz para los servicios UMTS y, a los clientes, el acceso a los servicios móviles de Internet de alta velocidad. Y esta vez no se le puede echar la culpa a las operadoras.

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