Una aplicación del iPhone permite confesarse


Las pequeñas aplicaciones para el iPhone se multiplican como el milagro de los panes y los peces que llevó a cabo Jesucristo según cuenta el Nuevo Testamento. Estas aplicaciones, una vez obtienen el visto bueno de Apple, se encuentran disponibles para su descarga en la tienda online de la compañía. A más descargas, más beneficios para su creador. Y alguna de las aplicaciones han tenido un éxito inesperado.

Una de estas aplicaciones se ha diseñado para hacer más fácil la confesión cristiana. El nombre de la aplicación lo dice todo: “Confession: A Roman Catholic App (Confesión: una aplicación católica romana)”. Funciona tanto para el iPhone como para el iPad o el Ipod Touch y, según sus creadores, está diseñada por católicos que frecuentan el sacramento de la confesión y pensada para que la gente vuelva a arrepentirse de sus pecados y pague la penitencia correspondiente.

La aplicación Confession ofrece un examen de conciencia personalizado para cada usuario, contraseña para proteger su perfil (una especie de secreto de confesión, podríamos llamarlo) y una guía paso a paso para llevar a cabo de manera adecuada el sacramento. Así, se presta ayuda tecnológica a los católicos que quieran prepararse para la oración y participar en el rito posterior a la confesión: la penitencia.

El texto de la aplicación fue escrito con la colaboración del reverendo Thomas G. Weinandy, Director Ejecutivo de la Secretaría de Doctrina y Prácticas Pastorales de la Conferencia Estadounidense de Obispos Católicos, y el reverendo Dan Scheidt, pastor de la Reina de la Paz Católica Iglesia en Mishawaka. La aplicación ha recibido el visto bueno del obispo Kevin C. Rodas de la Diócesis de Fort Wayne. En fin, cuenta con la bendición de la Iglesia para que los usuarios estén tranquilos de que no cometen ningún pecado al ayudarse de la tecnología en sus ritos religiosos.

Quizá sea una forma de recuperar un sacramento, el de la confesión, que se está perdiendo y que muchos fieles han olvidado. U otra forma de seguir aumentando las arcas de la Iglesia católica.

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