Precauciones al usar un ordenador compartido o público


Hay personas que, porque no se lo pueden permitir económicamente, porque tienen estropeado el ordenador o les falla la conexión a Internet de forma temporal, porque viajan a menudo y no tienen contratado un servicio de Internet móvil, porque les gusta el ambiente o sea por lo que sea, tienen que recurrir a locutorios, bibliotecas u otros espacios públicos o privados para conectarse a la red. Son ordenadores o redes wifi que se comparten con muchas otras personas, por lo que hay que tomar algunas precauciones.

No está de más ofrecer una serie de consejos por si tenemos que enfrentarnos a este caso, para preservar la seguridad de nuestras cuentas y nuestros datos privados.

En primer lugar, siempre que sea posible, navegar a través del modo privado. Actualmente, casi todos los navegadores (a no ser que no estén actualizados) ofrecen este modo de navegación. Cada uno usa un nombre, pero, básicamente, ofrecen lo mismo: «Navegación de incógnito» en Chrome, «InPrivate» en el Explorer, «Navegación privada» en Firefox. De este modo, al visitar las páginas web, no se dejan rastros, ya que no guarda historial, ni cookies, ni datos cuando se rellenan formularios web.

Nunca guardar los datos de acceso. Algunas páginas web ofrecen la posibilidad de guardar la contraseña para no tener que teclearla cada vez que se entra. Es una opción muy cómoda, pero, como dice alguna de las web «No activar en ordenadores compartidos», y esto vale incluso para los de la oficina. Por tanto, hay que desactivar la casilla de esta opción.

Si no se puede usar el modo privado por la razón que sea, hay que borrar los rastros de uso manualmente una vez que se ha acabado el tiempo de navegación, bien antes de apagarlo, bien antes de que se acabe el tiempo de uso del ordenador. Los rastros que se deben borrar son el historial de navegación, los ficheros temporales de internet, el autocompletado de formularios, la memoria caché, las lista de documentación abiertas recientemente y las sesiones activas. Algunos navegadores permiten hacerlo fácilmente. Por ejemplo, en Firefox, en el menú Herramientas encontramos la opción «Limpiar el historial reciente».

Si se puede evitar, no introducir datos confidenciales. Aún tomando todas la precauciones hasta ahora descritas, un ordenador puede guardar los datos en algún recoveco del sistema. Además, hay programas que guardan la información que se teclea sin que el usuario se percate de ello. Tareas como introducir el número de la tarjeta de crédito, comprar online o incluso entrar en la página del banco sólo hay que llevarlas a cabo si no se tiene más remedio.

Por último, vigilar si alguien está mirando de reojo la pantalla o el teclado cuando se están usando.

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