La policía sueca hace una redada en los servidores de wikileaks y hackers chinos atacan la web de la Casa Blanca


La política en su sentido más amplio, las luchas de poder, cada vez más, se desarrollan en internet. Encontramos, en un mismo día, dos sucesos que demuestran este cambio de paradigma (que no parece que tengan relación). La lucha está en las calles, pero, sobre todo, en la red.

La empresa PRQ es la propietaria de parte de los servidores que usa Wikileaks. La Policía sueca ha llevado a cabo una redada para hacerse con el control de cuatro de sus servidores. La compañía es conocida, no sólo por alojar páginas para compartir enlaces, sino también por su decidida defensa de la libertad de expresión. Dos de los tres fundadores del proyecto eran creadores de la web de intercambio de enlaces The Pirate Bay.

Algunas de las páginas alojadas en los servidores son torrenthound.com, linkomanija.net o tankafetast.nu, que siguen caídas.

PRQ ya ha sufrido otras dos redadas: en 2006, cuando alojaba a The Pirate Bay. y en 2010, en un operación internacional contra una red de intercambio de archivos conocida como The Scene. La Policía no ha confirmado por qué han llevado a cabo la redada, lo que lleva a creer que pueda ser ilegal.

Muy lejos de Suecia se ha producido otro hecho en internet. La Casa Blanca ha confirmado que la sede del presidente de Gobierno de Estados Unidos ha sufrido un ciberataque. No se han descubierto daños ni robo de información. Se sospecha de hackers chinos, que trataron de penetrar en los sistemas de seguridad de la institución.

El intento de ataque informático afectó a una red de la que no se tienen detalles adicionales. Fue aislado y no se han encontrado pruebas de que los hackers hayan robado información alguna. El sistema de seguridad de la Casa Blanca ha logrado salir ileso del ataque.

Los hackers usaron una técnica de phishing, enviando mails a objetivos específicos, con frases familiares, esperando que éstos siguieran los enlaces incluidos o descargaran los archivos adjuntos.

Algunos analistas creen que hay una guerra subterránea, casi secreta, entre China y Estados Unidos en internet, poniendo a prueba constantemente la seguridad de sus respectivos sistemas informáticos.

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