El supercomputador español ‘Mare Nostrum’ será uno de los más potentes de Europa


La carera por aumentar la potencia de los superordenadores que trabajan cada día al servicio de la ciencia y las empresas es una carrera muy veloz. Se calcula que cada diez años se multiplica por mil la velocidad de estos ordenadores, y el aparato que hoy es el más potente del mundo, en apenas unos meses puede bajar muchos puestos en el ránking.

En España, contamos con el ‘Mare Nostrum’, ubicado en Barcelona. Hace unos años fue uno de los más potentes de Europa y el Mundo y ahora está en pleno proceso de remodelación para volver a estar a la cabeza a nivel mundial. Vamos a descubrirlo por dentro.

Con la nueva actualización, el supercomputador ‘Mare Nostrum’ contará con 50.000 procesadores y una capacidad de un Petaflop. Será capaz de realizar más de mil billones de operaciones por segundo (es decir, mil millones de millones).

Hasta la fecha, ‘Mare Nostrum’ ha sido útil en más de 2.000 proyectos científicos. En el vídeo se explica y se ve claramente en qué consiste este mastodonte del pensamiento.

Para qué se utiliza un supercomputador

Muchas veces nos preguntamos para qué demonios pueden servir aparatos tan extraordinariamente grandes y potentes si con nuestros ordenadores personales ya podemos hacer mucho. La respuesta es sencilla: sirven para lograr lo imposible. En el caso del ‘Mare Nostrum’, ha dedicado todos sus esfuerzos en los últimos meses en elaborar modelos sobre extracción de petróleo. Se trata de complicadísimos modelos matemáticos con los que mejorará sustancialmente la exploración petrolífera, modelos que requieren de una capacidad de computación enorme.

Entre otros usos, el ‘Mare Nostrum’ se ha utilizado para simular con total exactitud órganos humanos, es decir, con fines médico, o para simular y tratar datos relacionados con el mundo de la física. En efecto, uno de los grandes retos de los supercomputadores a largo plazo aunará medicina y física, y será la simulación de un cerebro humano. Algo impensable hace diez años, pero ahora probable a largo plazo.

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