Sistema de inteligencia artificial que reconoce sentimientos en la voz humana
Las innovaciones tecnológicas nos acercan a pasos agigantados a la ciencia ficción que hemos visto en las películas. Lo que vemos en filmes como Inteligencia artificial o Blade Runner quizá esté más cerca de lo que nos pensamos. Se interactúa con el ordenador con la voz o con gestos. Ya no hace falta el teclado. La consola Kinect es buena muestra de ello. O los sistemas de órdenes por voz de los móviles. El ordenador Ubi, por su parte, se utiliza exclusivamente con la voz.

A este respecto, científicos de las universidades españolas Carlos III de Madrid (UC3M) y Universidad de Granada (UGR) han desarrollado un nuevo sistema informático que permite al ordenador reconocer el estado de ánimo de la persona que lo está utilizando. Saber reconocer las emociones de los seres humanos puede ser el primer paso para que la inteligencia artificial sea, además, emocional. ¿Aprenderán los ordenadores del futuro a tener sentimientos?

El sistema creado por los investigadores del Grupo de Inteligencia Artificial Aplicada de la UC3M y del Grupo de Sistemas de Diálogo Hablado y Multimodal de la UGR es capaz de detectar las emociones negativas que hacen que una persona se frustre y lo demuestre en su voz. El sistema es automático y reconoce estados de ánimo como el enfado, el aburrimiento o la duda. Para lograrlo, utiliza información a partir de un total de 60 parámetros acústicos, como el tono de voz, la velocidad con la que se habla, la duración de las pausas o el volumen.

David Griol, profesor del Departamento de Informática de la UC3M, y uno de los creadores del sistema que se podría denominar de “reconocimiento de sentimientos”, señala que gracias a este avance, la máquina podrá determinar cómo se siente el usuario.

Una vez reconocido el estado de ánimo del usuario, el programa puede variar sus propios mensajes, adaptando el diálogo al usuario. Por ejemplo, si el ordenador detecta dudas, facilitará ayuda más detallada.

Otra investigación, en este caso de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), ha desarrollado una nueva herramienta informática que ayuda a los ordenadores a determinar si una cara es atractiva, tacaña o amenazadora. Reconocimiento por voz y por gestos. Las posibilidades de estos avances pueden ser infinitas.