
La mayorÃa de las veces, la tecnologÃa nos facilita la vida y es de agradecer. Pero, a veces, nos preguntamos por qué alguien tuvo que inventar eso. Por ejemplo, los mensajes SMS. Han revolucionado la comunicación hasta el punto de que casi se ha inventado un idioma especÃfico para “hablar” mediante mensajes cortos. En una palabra, nos facilita la vida… hasta que nos llega una multa y entonces…
Una multa, una citación, una querella o hasta una petición de divorcio (¡sà que tiene que estar mal la relación de pareja para que llegue esta situación!) pueden llegar mediante el móvil con un mensaje de texto. Hay que “agradecérselo” a la compañÃa Yoigo y a la empresa especializada en servicios de mensajerÃa y comercio móvil Sybase, que han lanzado un servicio de mensajes de texto que permitirá certificar con valor de prueba legal el contenido de un mensaje SMS, asà como la fecha de recepción del mismo. Dan ganas de dar de baja el móvil.
El certificado es totalmente oficial, pues está expedido por la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT), la institución española que emite los permisos de la administración electrónica para trámites a través de Internet, como, por ejemplo, la declaración de la renta. En España ya se mandan unos 300.000 SMS certificados al mes.
Para que un SMS certificado tenga valor de prueba legal tiene que cumplir dos requisitos:
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1. Que el mensaje sea distribuido por un operador móvil de telecomunicaciones que pueda comprobar y validar la recepción del SMS por parte del destinatario; algo asà como una suerte de acuse de recibo.
2. Que la compañÃa certificadora registre de manera fehaciente la fecha y la hora del envÃo del SMS mediante lo que se llama un “sellado de tiempo”.
No se puede negar que la rapidez del servicio puede agilizar muchos trámites, siempre que sea eso lo que se desee. En unos segundos se puede enviar la comunicación y recibir el comprobante certificado de la recepción. Si se hace por la vÃa “humana”, el proceso puede tardar dÃas, semanas, meses…
Además, es más barato. El SMS certificado cuesta menos de un euro. En cambio, un Burofax puede llegar a costar diez euros.
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