Los cibercriminales han encontrado un filon en los moviles Los cibercriminales han encontrado un filón en los móviles
La empresa G Data ha elaborado un nuevo informe que no deja lugar a dudas: el malware no para de crecer, sobre todo, el destinado a los dispositivos móviles. Según G Data SecurityLabs, aparece un nuevo programa de malware cada doce segundos. Así, en los primeros seis meses de este 2011 ya se ha llegado a una cifra de más de 1,24 millones de software malicioso, casi un 16% más de los creados en la segunda mitad de 2010. Pero el aumento de este tipo de programas en los dispositivos móviles y en el mismo periodo es del 273% respecto al primer semestre de 2010. Y seguirá creciendo en los próximos meses y años. Se espera acabar el año con dos millones y medio más de virus, troyanos y programas similares.

El aumento de malware para dispositivos móviles es paralelo, lógicamente, al propio uso de estos aparatos y se puede llegar a una situación en la que en este 2011 se hayan creado tantos programas maliciosos para móviles como todos los que se diseñaron en tres años, entre 2006 y 2009.

El malware para móviles casi se puede considerar un nuevo modelo de negocio. En especial, se diseñan programas espía y servicios abusivos con y en mensajes SMS. Son métodos muy lucrativos para los cibercriminales porque el acceso a Internet desde los dispositivos móviles se ha generalizado, pero aún no se tiene la percepción de inseguridad y, por tanto, la cautela, que años de virus han enseñado a la hora de usar los ordenadores.

Los troyanos dominan el escenario del malware, como siempre han hecho. A continuación, los programas maliciosos más numerosos son los downloaders y los backdoors.

La mayoría de los troyanos están diseñados para facilitar todo tipo de actividad criminal: creación y envío de spam, robo de contraseñas o información personal, etc. Ha aumentado en especial, respecto al periodo anterior, el adware (anuncios no deseados y peligrosos), que es uno de los negocios más lucrativos para los cibercriminales.

Algunos sólo suponen dinero para el usuario estafado, como pueden ser SMS que no ha enviado y son cargados a su factura. Otros son más peligrosos, como los programas espía capaces de grabar conversaciones y conocer la situación exacta del usuario si el GPS está conectado.