
Linux, siempre a la sombra por culpa de la comodidad de unos usuarios más que acostumbrados a Windows, está viendo como poco a poco se gana una cuota de mercado más que aceptable. En gran medida, este importante adelanto se debe a los ultraportátiles, tan de moda hoy en dÃa.
Los ultraportátiles más económicos, vendidos con materiales de no mucha calidad, incorporan Linux como alternativa a Windows. De entrada, son un poco más económicos porque lógicamente no te obligan a pagar la licencia que Microsoft te impone.
La ventaja es que el sistema operativo de estos aparatos es de lo más sencillo. No es necesario leer ningún tipo de instrucciones para empezar a trabajar. Claro que el abanico de posibilidades es muy reducido en un portátil que apenas llega a 1 Gb de memoria RAM y que no tiene una entrada para cd’s o dvd’s.
El escritorio cuenta con iconos bastante grandes y divididos por pestañas según la utilidad. Por citar un ejemplo, en el apartado “Internet” se agrupan un conjunto de funciones como el correo electrónico, la mensajerÃa instantánea o el navegador. Asà todo es más fácil de encontrar. Por si fuera poco, los programas más comunes se encuentran incluidos por defecto (hojas de cálculo, procesador de textos, reproductores de imágenes y multimedia…).
En Estados Unidos hace más tiempo que Linux tiene cada vez más peso. En Europa, con la llegada de los ultraportátiles, parece ser que cada vez más gente será partidaria de utilizarlos, lejos de poner esas caras raras que se ponÃan hace unos años cuando te hablaban de un sistema operativo diferente de Windows.
¿Llegará el dÃa en el que Linux tenga más usuarios que Windows? Cuesta creerlo…


























































