La adicción a las redes sociales
En la actualidad, decir que no tienes un perfil en una red social es más raro que decir que no fumas. Millones de personas en el mundo (pregúntale a tu abuela) cuentan con una página en Facebook, Twitter o LinkedIn. Existen personas que se conectan a estas páginas todos los días. Estas conexiones pueden llegar a realizarse de manera compulsiva a primera hora de la mañana para ver las novedades de todos sus conocidos.

Tener amigos online, es una forma divertida de pasar el tiempo y estar en contacto con gente de la que no sabrías nada de otra manera, pero estos demasiada “adicción” puede ser algo verdaderamente peligroso. ¿Puede convertirse alguien en un adicto a las redes sociales? Las redes sociales no son un concepto nuevo que nos pillen de sopetón. Una red social es simplemente una estructura mediante la que se mantienen relaciones entre los individuos.

Todo el mundo es parte de una red social grande, pero también pertenecen a otras más pequeñas denominadas subredes. Definimos estas subredes por criterios como por ejemplo familiares, laborales, escolares, relacionadas con nuestras aficiones, etc. Si te fijas, seguro que tienes una red social en el trabajo. Los contactos se van multiplicando cuando se va conociendo más gente de las redes existentes.

Los sitios online, son de mayor alcance, ya que aprovechan la fuerza de Internet para gestionar y planificar las relaciones. Es por eso que la adicción a las redes sociales sea un término muy popular al que casi no prestamos atención pero, que si nos paramos a analizar podemos encontrarnos ante un problema bastante importante y, sobre todo, mundial.