Hacer lo que comúnmente conocemos como es SPAM es un gran negocio. Un spammer, aquel que envía correo basura a los mensajes no solicitados, habitualmente de tipo publicitario y que hoy en día ya puede ganar más de 400 euros al mes trabajando a tiempo parcial. Pero los correos basura no sólo son molestos, también suponen una amenaza para la seguridad de particulares y empresas.

Productos de dudosa calidad como Rolex, viagra o productos financieros son los asuntos de los mensajes que compiten por el primer lugar en las clasificaciones de SPAM. Todos ellos utilizan como remitente del correo una dirección falsa.