
La Ley de EconomÃa Sostenible ha logrado el apoyo suficiente en el Congreso de los Diputados de España para seguir adelante. Dentro de la Ley de EconomÃa Sostenible se encuentra la llamada “Ley Sinde” (por el apellido de la ministra de Cultura que la promueve, en la imagen), que permitirá cerrar en menos de cuatro dÃas las web que violen los derechos de autor sin que sea necesaria una orden judicial. La aprobación del Proyecto de Ley ha sido posible gracias a un acuerdo entre el Psoe, partido gobernante, el Partido Nacionalista Vasco y Coalición Canaria. Los diputados de estos tres partidos llegaron a los 176 votos, mayorÃa suficiente para seguir con su tramitación.
La vicepresidenta económica del Gobierno, Elena Salgado, defiende la Ley de EconomÃa Sostenible porque contiene reformas estructurales como medida para superar la crisis y preparar la economÃa para impulsar la recuperación a corto plazo. No sabemos si esto sucederá. Pero lo que sà sabemos es que la Ley Sinde no tiene nada que ver con esto.
En el paÃs vecino, Francia, ya se permite acceder a las direcciones IP (que es como la dirección de correo personal) de los usuarios que descarguen material protegido por derechos de autor. Los proveedores de Internet (ISP) están obligados a identificar y facilitar los datos personales (nombres, direcciones tradicionales, dirección de correo electrónico, etc.) de los presuntos infractores en un plazo inferior a ocho dÃas. Si no lo hacen, se arriesgan a ser multados hasta con 1.500 euros por dÃa por cada IP no identificada. La norma se conoce en Francia como Ley Hadopi.
Pero por mucho que se empeñen algunos gobiernos, las discográficas y las asociaciones gestoras de los derechos de autor (como la SGAE), el negocio de la música ha cambiado. En primer lugar, las descargas legales, de pago, son cada vez más usadas por los usuarios y se han convertido en la mejor opción que hay para que los creadores, los músicos que componen las canciones, ésos a los que supuestamente deben defender las entidades de gestión de derechos de autor, vivan efectivamente de la música.
Mientras gobiernos de todo el mundo ceden ante las presiones de la poderosa industria musical y promulgan leyes contrarias al derecho a la privacidad, la realidad camina por otro lado. David McCandless ha diseñado una infografÃa (se puede consultar en la web Information is Beautiful) donde se puede ver de manera muy gráfica lo que gana un músico por ventas y reproducciones mensuales de sus canciones. Los datos confirman lo que muchos usuarios y defensores del Internet libre aseguran: el modelo de negocio por descargas beneficia, principalmente, a los intérpretes. Por ejemplo, para ganar 860 euros es necesario vender 1.161 CD en las tiendas o conseguir 1.229 descargas en iTunes o Napster. Por tanto, la diferencia con el anterior modelo de negocio es mÃnima. Sólo que el recorrido de la música es más corto: simplificando, del estudio de grabación a Internet y, de aquÃ, a cada casa (sin pasar por la distribución, tiendas, transporte, etc.). También las web de música por streaming, como Rhapsody, Last.fm o Spotify, benefician finalmente al músico.
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