
La tinta electrónica, que es el ḿetodo que usan los lectores de libros electrónicos para mostrar lo que aparece en pantalla, tiene una gran ventaja frente a los ordenadores: no cansa la vista. Por tanto, es ideal para leer. En las pantallas de ordenador, de televisión, de los móviles, etc., la luz proviene de una retroiluminación, una iluminación de la propia pantalla, que cansa la vista. En cambio, en el caso de los lectores de libros electrónicos se muestran las imágenes reflejando la luz ambiente. Se puede estar horas leyendo en la pantalla sin que la vista se canse. O, al menos, no se canse más que leyendo un libro.
Pero, del mismo modo que los ebooks presentan esta clara ventaja, también tienen un gran problema: no se pueden leer en total oscuridad. Para solucionar esto, una empresa llamada Flex Lighting está desarrollando un nuevo método. Se trata de una lámina flexible que distribuye la luz de un par de luces LED entre toda la superficie del panel de tinta electrónica. Con la tecnología se podrá disfrutar de los libros electrónicos incluso en la oscuridad.





Si se piensa detenidamente (algo que cada vez se hace menos) es asombroso lo que ha avanzado la tecnología. Hace poco más de una década nadie sabía lo que era Internet. Un poco más allá en el tiempo, los portátiles no existían. Hace tres décadas, sólo unas pocas empresas podían permitirse el lujo de tener un ordenador, que era enorme, hasta el punto de necesitar una habitación propia y refrigerada, y sus dueños no estaban muy seguros de por qué lo habían adquirido. Ahora, podemos navegar por Internet sin cables, desde dispositivos minúsculos o jugar a las videoconsolas sin mandos, usando nuestro propio cuerpo como una especie de gran joystick.





















































